martes, 18 de agosto de 2009

Llegó el día


Sabía que este día llegaría... digo el tiempo sigue no! sin que uno se de cuenta de lo rápido que va. No quería hablar de él en este blog que es como mi diario, traté de no hacerlo... por 5 meses, pero ganas no me faltaban... total es mi diario y puedo escribir lo que yo quiera, pero al hacerlo me traerían recuerdos, no malos pero si dolorosos.

Pues sí, hasta ahora no he escrito su nombre, pensaba contar quizá más adelante sobre él, en mis etiquetas de historia, pero como me demoré en actualizar esas entradas pues tendré que decir un poco de él por lo menos ahora.


¡El 17 de Agosto!

Años anteriores, este era uno de los mejores días del año para acercarme a él sin necesidad de tener excusa... tan solo un momento del día, no importaba si eramos amigos o algo más, nadie podría hablar más de la cuenta si solo lo saludo por su cumpleaños. Sí, hoy es cumpleaños, no sé porque pero el salón le tenía cierto respeto a él. Nunca vi que le tiraran un huevo en su cumpleaños -_-, hay muchas razones por la cual digo eso, no sabría como explicarlo pero va mas allá de que él era el que enseñaba las tareas cuando alguien no entendía o te ayudaba en algo que no podías hacer. Él es muy reservado con sus cosas, incluso conmigo... cuando estábamos juntos, siempre me decía que le costaba mucho ser expresivo con otras personas incluyéndome a mí, eso nunca me importó, ni me impedía saber cuanto me quería, a pesar que el no me lo decía a menudo yo lo sentía... con su forma de ser, sus detalles, su timidez al expresarme algo. Yo también era algo así, perdón aún soy así. Quizá por eso no hacíamos muy buena pareja que digamos, pero a mi no me importaba eso o lo que dijeran los demás, yo siempre me sentía bien a su lado, aunque fuera callado y tímido.

Hoy fue un día duro para mí, me sentía triste al pensar de nuevo en él, pero cada vez que me daba cuenta de eso me golpeaba en la cabeza y trataba de cambiar de ánimo; hace aproximadamente 5 meses, cuando terminé con él, le prometí que cada vez que pensara en lo nuestro me sentiría feliz y lo iba a cumplir por más difícil que sea, lo haría por lo menos por este día.

Eran las 12:03 a.m., en mi mente le deseaba un feliz cumpleaños aunque él no lo supiera, traté de concentrarme en muchas cosas para no sentirme mal, en el libro que estaba leyendo, viendo un programa de la tele, pensé en llamar a mi amigo Jorge, pero hace tiempo que no lo hacia así que no quería interrumpir su sueño. Mi distracción duraba unos 5 minutos después volvía a pensar en él, quizá estará durmiendo o hablando con alguno de sus hermano y mi gran duda era… estará pensando en mí. Tenía el celular en la mano, lo habría para buscar su nombre en mis contactos y luego lo cerraba, hice eso una y otra vez, me excusé a mi misma pensando que pudo haber cambiado su número telefónico o que en realidad estaba durmiendo. 

Decidí acostarme y dejar que el sueño llegue a mí, cosa que dudaba porque durante el último mes estaba que dormía a las 2 o 3 de la madrugada, antes no me daba sueño y ya me había acostumbrado a esa hora. Primero hice mi devocional y estaba orando por él para que le vaya bien en ese día, calculando el tiempo que pasó desde que dio su examen de admisión el debía comenzar hoy sus clases en la universidad o quizás fue la semana pasada... en fin solo deseaba que le fuera bien el día de su cumpleaños. 

Me recosté en la almohada para conciliar el sueño, pero todos mis pensamientos me tenían inquieta así que me senté y me puse a leer, gracias a Dios llegué a una parte del libro muy interesante y eso me mantuvo concentrada hasta que fueran las 3, cuando mis ojos ya estaban cansados de seguir me recosté de nuevo con mi cabeza más tranquila… ya solo pensaba en lo que podría hacer ese día por la tarde para mantenerme lejos de la nostalgia. 

Recordé que, un amigo de la U, Anthony dijo que en Centro de Lima había una tienda donde podía conseguir todos los libros de literatura que nos pidió el profesor, pensé que sería una buena idea comprarlos con anticipación y de pasada que me distraía un rato, pero ir sola… entonces se me ocurrió decirle a Jorge para que me acompañe, lo llamaré más tarde -pensé-.

Mi alarma sonó por primera vez a las 10 am. aún tenía mucho sueño y como prefería dormir a que estar pesando en otras cosas me di una media hora más para soñar, aún recuerdo el sueño… esto lo escribiré en mi cuaderno. 

Eran las 10:30 y puse de nuevo mi alarma otra y otra media hora más, hasta que dieron las 11:30. Quería alistarme con tiempo para llegar temprano a clases, no quería perder 1’20’’ de distracción a mi mente. Mientras iba a la U, llamé a Jorge para preguntarle si me podría acompañar por la tarde, él recién se estaba levantando, me asombró mucho ya que el trabaja (al costado de su casa, pero tenía mucha confianza con su jefe así que lo comprendí un poco…) –Semanas atrás me dijo que tenía pensado dejar su trabajo, estaba cansado de hacer siempre lo mismo y quería cambiar su hábito, pero no se que tan fácil es conseguir un buen trabajo como el de él que puede llegar a cualquier hora y ganar lo mismo, en fin eso me preocupó un poco, porque él no era de hacer las cosas sin pensarlo bien, lo tendré en cuenta para hablar con él después- Mientras pensaba en todo esto, el me dijo que no tenía pensado ir a trabajar por hoy así que solo iría a sus clases por la noche, entonces le pedí que me acompañara y el aceptó, no tenía la dirección exacta así que quedé en llamarlo después de clases para confirmar donde nos encontraríamos.

Llegué al salón y aún no estaban los que yo conocía, así que me senté a leer un rato, paso el rato y sonó el timbre, me di cuenta que la mayoría de mis amigos estaba en un lado del salón hablando sobre las exposiciones de Historia del Arte, pero no me importó mucho por ahora así que no me acerque. Terminó la clase y le pregunté a Kathleen por la dirección de la tienda, como no estaba muy segura de donde quedaba exactamente decidí preguntarle de frente a Anthony, pero estaba ocupado hablando con Alejandro y la profesora así que me quedé esperándolos, cuando terminaron le pregunté y me hizo un croquis en la espalda del examen que nos entregaron ese día, otro amigo de ellos Alfredo se ofreció a dejarme cerca con su carro pero después de la 2da hora, como yo ya no tenía clases pensaba irme a mi casa a almorzar así que le dije que no había problema porque podía llegar sola y me mencionó varios carros que me llevaban al lugar y entre los 3 comenzaron a discutir sobre cual era la mejor ruta y mas segura que podía tomar… hasta que le pedí a Anthony el croquis y se tranquilizaron, Alejandro me dijo que no fuera sola porque era peligroso -dentro de mi estaba agradecida de que Jorge puede acompañarme porque sino no hubiera podido ir a distraerme-, los chicos se despidieron y salieron del salón mientras Anthony se acercó para darme la hoja.

Llegando a la puerta llamé a Jorge para decirle la dirección y a que hora nos encontraríamos. Al llegar a mi casa encontré a mi abuela, mi mamá y Janet, me molesto que hubiera tanta gente (espera encontrar solo a Janet para no tener que hablar ni fingir sentirme bien o decir a donde pensaba ir), mi madre me preguntó como me había ido en la U y me limité a decir bien (pero la voz sonó muy fuerte, como cuando estoy molesta), entonces ella dejó que siguiera con mis cosas, almorcé lo mas rápido que pude para salir de la casa, mientras comía mi abuela quería contarme algo, pero no le presté atención a lo que me decía por lo que no recuerdo, me sentí mal cuando me despedí de ella porque no suelo tomarme tiempo de conversar juntas (es mi abuela, y no sé cuando tiempo más me permita Dios estar con ella), en fin pensé en platicar con ella al volver. Al salir volví a llamar a Jorge para avisarle de que ya estaba en camino y asegurarme de que él llegué antes porque no quería estar sola por esa zona.

Cuando subí al carro me puse los audífonos para escuchar música de mi celular, pero me aburrió y luego abrí mi libro para leer, solo logré leer una página desde el ovalo Higuereta hasta Av. Larco, me distrajo las calles por las que solía pasar cuando iba al colegio hace más de medio año, al llegar al ovalo de Miraflores no paraba de mirar a todos lados para ver si encontraba a alguien del colegio, no me importaba si lo conocía o no, me daría cuenta por el uniforme, pero no logré ver a nadie. 

Mi tormento comenzó cuando estaba a punto de llegar al ICPNA, por los recuerdos de ese lugar, peor aun de lo que estaba un poco mas allá, al llegar a Plaza Vea, estaba como cuando uno ve una película de terror (se tapa los ojos con las manos pero los abre un poco para poder ver lo que pasa), comenzó a dolerme dentro del pecho y sentí unas ganas inmensas de llorar, cerré mis ojos y traté de pensar en cualquier cosa que no tuviera que ver con él, no los abrí por un largo rato, cuando por fin me calmé un poco me di cuenta que estaba por Javier Prado, aun tenía el libro abierto en la mano pero se me fueron todas las ganas de leer y lo guardé, me recosté en el asiento pensando en que le diría a Jorge si es que me ponía a llorar a su costado –Él nunca me había visto llorar, hubieron muchas veces en las que estaba apunto de hacerlo con él a mi lado y esta no iba a ser la excepción, nunca me gustó llorar en frente de otra persona (menos al lado de un hombre), así que me aguantaba todo o que podía y me molestaba conmigo misma (siempre hago esto cuando estoy triste, reemplazo la tristeza con el mal humor), soy insoportable cuando me siento mal, pero Jorge sabia como lidiar con ese problema, aunque a veces me daba mido pasarme de la raya-. 

Me di cuenta que estaba llegando a Trilce, decidí no voltear a ver solo cerré mis ojos y esperé a que pasara un rato más. Cuando ya estaba por 28 de Julio llamé a Jorge para saber por donde estaba, al parecer yo iba más cerca que él del lugar y me preparé para bajar en cuanto viera el nombre de la calle, como no estaba segura de cuanto faltaba le pedí al cobrador que me pasara la voz, como Jorge no llegaba entré a la 1ra tienda que vi y me puse a leer todos los títulos que encontraba, la gran mayoría eran libro que pedían en la secundaria, dudé encontrar algunos de los que necesitaba por eso no pregunté además de que no quería salir del local. Esperé a que Jorge llamara para asomarme a la puerta, y vi muchas revistas, pensé en encontrar alguna de anime y me quedé entretenida, en eso él me llamó y lo encontré a unos pasos de la puerta.

Nos saludamos y le dije por donde ir, mientras caminábamos me sentí incómoda porque no encontraba un tema de conversación, en eso el comenzó a hablar. Me preguntó que libros buscaba, saqué una lista de mi mochila ya que eran muchos, pero solo compraría algunos porque no contaba con mucho dinero. Le dije que mis amigos me habían advertido del peligro que había al caminar por acá sola, pero no les dije que vendría acompañada. 

-Jaja -Se rió él-
-¿Por qué te ríes? –Le pregunté-
-No por nada. Pero sí, es cierto que es peligrosa esta zona -Me respondió-
-¿Ya habías venido antes por acá?
-Si solo una vez, pero me acuerdo muy bien el lugar, aunque si recuerdo que me encontré con un amigo de Sullana la vez que vine.
-Ah… yo no sé si abre venido antes, si lo hice pues tampoco recuerdo algo –Mientras veía las calles al rededor(es la costumbre que tengo cuando no se donde estoy)- Mi amigo me dijo que vaya al boulevard de Quilca, es una pared blanca según él.
- Entonces debe ser este sitio –Me dijo riéndose, en eso vi un letrero que decía: Boulevard de Quilca-

Entramos y fuimos a la primera tienda del frente, le di la lista a la señora que atendía y me dijo que tenía todos los libros, pero estaban más de lo que creí que me costaría =S, compré solo dos. Como ya no teníamos nada que hacer ahí, le pedí a Jorge que me acompañe a buscar una tienda de revistas de animes. Él aceptó y le preguntó a la señora si conocía un lugar cerca de ahí donde podíamos conseguir lo que queríamos y nos indicó una tienda que quedaba a 2 cuadras, allí hay de todo -dijo ella-. 
Mientras caminábamos vi de lejos el libro Amanecer, el único que me faltaba de la colección, pero como no tenía plata lo dejé de lado, antes de llegar entramos a una tienda donde vendían películas de libro conocidos y revistas de cultura, entonces busqué alguna para mi trabajo de Historia del Arte, pero estaban muy caras así que me limite a salir. Al caminar él me preguntó sobre el libro que estaba leyendo (Sol de Medianoche), le expliqué de que era la misma historia del libro Crepúsculo, solo que en la versión de Edward, el protagonista de la novela, en eso un chico saluda a Jorge y se queda viéndome de reojo. Al principio me asusté, pero me di cuenta que era un conocido suyo, el hombre siguió de largo.

-¿Quién era? –Mi curiosidad era tan grande como el dolor que sentí aquella tarde, traté de no sonar muy entrometida para no incomodarlo porque parecían no llevarse bien (lo noté por la expresión de él)-
- Un conocido de Sullana –Me dijo, después de un rato- Es un chico que le robó a mi papá, luego yo lo enfrenté y el se disculpó, después de eso nunca volvimos a hablar.
-¿Es el mismo con el que te encontraste la otra vez? –No se me ocurrió nada más que decir, sabía que Jorge de chico era muy pleitista al igual que su hermano, pero nunca me mostró esa parte de él desde que lo conocí, solo me contó algunas cosas que había pasado antes de que viniera a Lima-
- No, es otra persona –Me dijo, en un tono muy serio-
- Ah ya –Trataba de pensar en algo que decir-. Y crees que te quiera robar de nuevo –le dije en tono de burla tratando de calmarlo, mientras entrabamos a la tienda-
- No, no creo –Me sonrió y eso alivió el momento-

Busqué alrededor de todas las revistas para encontrar alguna de animes pero no veía ninguna, él se quedó viendo unas de bordado y costura (me sorprendió que le gustaran esas cosas, digo no es fácil encontrar a un hombre con esos gustos, en fin me alejé para seguir buscando). Ahí están –Grité de alegría =D-, habían varias revistas de manga y anime. Pasó mucho tiempo hasta que Jorge se acercó diciendo que ya era hora de irnos porque se le hacia tarde para sus clases en el seminario. No quería dejar las revistas, pero tenía que hacerlo porque no dejaría que él llegara tarde por mi culpa.

Caminamos al lugar donde nos encontramos al llegar, yo estaba algo triste porque me quedaba sola de nuevo y pensaba en que podía hacer para distraerme más, no quería ir a mi casa y encerrarme en mi cuarto a llorar hasta que se me acabaran las lágrimas así que tenía que pensar rápido, en eso escuche al cobrador de un carro que gritaba: Arenales, Javier Prado!. Mi mente despertó y decidí ir al centro comercial de Arenales, como no se me ocurrió antes, que mejor lugar para distraerme. Se me notaba más alegre, hasta yo me di cuenta de eso además de que Jorge no me decía nada. Llegamos al paradero…

- Vas a tu casa –Me preguntó, medio como imponiéndome eso-
- No, no tengo ganas de ir –Le dije, como una niña de 5 año U_U-
- ¿Qué vas a hacer? –Me volvió a preguntar, mientras subíamos al carro-
- Voy a ir a Arenales a ver algunas cosas –Me alegré de decir eso, pensando en todo lo que vería ahí-
- Ten cuidado, ya es algo tarde –Sonó, algo preocupado-
- No me importa, ya he ido antes a esta hora –Ahora soné más a una adolescente rebelde-
- Bueno… si tu dices –Me respondió mientras pagaba el pasaje-

*Estaba pensando en si decirle o no el problema que tenía, quería la opinión de un hombre sobre mi duda de si llamarlo por su cumpleaños para saludarlo, si era mejor escribirle un correo o dejarlo pasar. Pero sabía que si tan solo mencionaba el nombre se molestaría conmigo, se daría cuenta de porque estaba volada durante este día y me vería obligada a contarle sobre su cumpleaños y todo lo demás. No!! grité dentro de mi, concéntrate!

Vi la hora en mi celular y le pregunté si estaba a tiempo para llegar a sus clases. En eso se me ocurrió varias preguntas para hacer mientras seguía conmigo. ¿Hasta que hora estudias hoy? -Fue la primera, él siguió hablando pero yo no escuché lo que me decía porque aun debatía en mi interior el preguntarle lo primero. Hubo silencio entre los 2- A ya, y que cursos te tocan -Igual seguía pensando en lo mismo, hasta que no sé porque escuche que el nombró a Carmen (una amiga de la iglesia)-

- Estas con Carmencita -Le dije rápidamente, con tono de alegría-
- ¿Yo? No! -Se alarmó-
- Me refería a si llevas algún curso junto con ella –Le aclaré-
- A ya… no ningún, ella solo esta los martes, yo voy los lunes y miércoles. Bueno me voy, tengo que bajar porque que ya me pasé –Comenzó a ver a todos lados, tratando de saber donde estábamos-
- Pero apúrate, que haces viendo si sabes que te pásate –Le resondré-
- Ay cierto, cuídate, chau

Cuando me quedé sola trate de pensar de nuevo en las cosas que vería en Arenales, volvería a pasar por Trilce así que cerré mis ojos sin ver nada mas que lo negro, pero estaba al tanto escuchando al cobrador lo que decía y a dos chicos que estaban detrás, al subir dijeron que iban a Arenales así que ellos me darían la señal al bajar para poder abrir mis ojos y correr tras de ellos. Bueno al final, el cobrador les dijo que ya estábamos llegando a Arenales para que avanzaran y me paré antes que ellos, bajé y me sentí aliviada de estar tan cerca de ese lugar. Al entrar lo primero que recordé fue el poster de Inuyasha que me regalaron en mi último cumpleaños *Rayos, me dije a mi misma, ni siquiera vas a estar tranquila acá...

Tenía ganas de tirarme una cachetada, pero había mucha gente a mi alrededor y no quería que me vieran raro así que seguí caminando, cuando llegué al segundo piso llegó la tranquilidad que tanto anhelaba ese día, los stickers, las revistas, los videos, las figuras, todos los artículos que encontré, de pronto deseé haber venido acá primero y no haber gastado mi plata en esos libros que tenía en la mochila y me pesaban tanto, fui de tienda en tienda y me quedaba leyendo los eventos que harían ese año aparte claro del gran OTAKUFEST, del cual ya tenía mi entrada lista y seguía ahorrando plata para derrocharla el día del evento. Caminé tanto que estaba cansada, eso que estaba con zapatilla, ya eran las 8 y algo más entonces decidí volver a mi casa. Al salir tenía la esperanza de que lloviera como los días anteriores, pero no vi ni una gota. Pensaba caminar un cierto tramo para estar más cansada y al llegar a mi casa dormir hasta el próximo día, pero mis piernas ya no daban me traicionaron, en el paradero esperaba un carro que fuera por Aviación, para evitar pasar de nuevo por Miraflores, pero ninguno aparecía… me dio tanta cólera y subí al primer carro que me llevara a mi casa. En el camino trataba de no dormirme para que pueda descansar mejor en mi casa pero no, el sueño me ganó y mi cuerpo me volvió a traicionar. Me desperté cuando estaba llegando a Panamá, agradecí un poco a mi cuerpo ya que no vi nada de Miraflores, cabeceé hasta llegar al Ovalo Higuereta y luego bajé en el paradero, caminé a mi casa muy cansada pensando que quizá si lograría dormir tranquila al llegar a mi cama.

Entré y al llegar a la cocina encontré a mi abuela cenando, decidí acompañarla por un rato antes de dormir, pero me que tenía que actualizar el blog de JOVMECH, pensé en hacerlo otro día pero tenía que aprovechar ese momento que mi madre aun no estaba en casa y podía usar su computadora. Me decidí y la prendí antes e arrepentirme, entré a mi correo para ver que mensajes me habían llegado, como la mayoría era del facebook lo cerré y me limité a colgar las fotos a la entrada nueva del blog. Faltaban 10 minutos para que mi madre llegara, en eso decidí no ser egoísta, si lo llamaba me iba a sentir mal, pero no me puse a pensar en como él reaccionaría. Por los recuerdos que tengo de la última vez que lo vi, intuí que escuchar su voz sería tan doloroso para mí como para él escuchando la mía, llamarlo después de 5 meses sin comunicación *Pero es su cumpleaños, tienes una escusa (me alenté a mi misma) no, esta vez es diferente a las anteriores ocasiones que tuve para demostrarle todo lo que sentía por él (detuve mi emoción de coger el celular). Pensé que lo mejor era enviarle un correo. Solo me quedaban 5 minutos y no sabia que decirle, así que se me ocurrió enviarle una postal, abrí una página y busqué una tarjeta postal que se adecue a al ocasión, encontré una perfecta, escribí poco por el tiempo y se lo envié, no tuve tiempo de verificar en mi correo si había llegado o no porque sonó la puerta del garaje, apagué todo lo más rápido que pude y me fui a mi cuarto. Hice mi devocional y me quedé dormida.

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